lunes, 23 de junio de 2014

"3 países, 9 vidas" <> CAPÍTULO 19

Un día, a principios de julio, nuestros protagonistas se reunieron temprano para poder llegar a la ciudad costera más cercana a Florencia: Livorno. Allí, el padre de Carlo tenía un apartamento y varios yates a su disposición y a la de su familia. Llegaron a la ciudad más temprano de lo que pensaban y decidieron hacer un poco de turismo para estirar las piernas y prepararse para su largo viaje hasta la isla donde pasarían sus vacaciones. Por supuesto, Paulino (el padre de Carl) sería el responsable a cargo de aquel grupo de adolescentes, no sin antes ser acribillado por las múltiples quejas de su hijo. Aunque, tenía que haber un adulto al tanto de un grupo en pleno cambio hormonal que podía dar serios problemas, ¿cierto? 
Mientras que los chicos dejaban sus cosas dentro de un lujoso yate de tres plantas y piscina (bastante emocionados, si cabe decir; sobre todo, Joe y Momo, que nunca antes habían visto ni montado en un barco de aquel nivel), Paulino estudiaba con detalle el calendario de mareas para saber cuándo sería más propicio zarpar. Tendrían que viajar durante un día y medio aproximadamente y quería hacer el viaje lo más cómodo posible y sin sobresaltos de ningún tipo. 
Los protas pronto eligieron camarote. Como había cinco, la distribución fue la siguiente: en el primero de dos camas, Joe y Salva; en el segundo, Eli y Momo; en el tercero de tres camas, Valen, Lora y Mariana; Step, Marc y Carl en el cuarto; y por último, Paulino se quedaría con el camarote individual.

domingo, 12 de enero de 2014

"3 países, 9 vidas" <> CAPÍTULO 18

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODO EL MUNDO! :3

Los días fueron pasando, así como los meses. Salvatore se recuperaba rápidamente gracias a las horas de rehabilitación y a los cuidados de todos sus amigos y los mimos de sus padres. Durante el mes y medio que Salva estuvo en el hospital, todos los días Eli y alguien más del grupo se acercaban a visitarle y a contarle los sucesos más relevantes de aquel día. Eli le ayudaba mucho con los deberes y Joe hacía lo que podía para que su mejor amigo entendiera los conceptos y problemas de física, que sabía que le costaba mucho. Momo se encargaba de corregirle y aconsejarle en las redacciones de lengua y literatura; Carl se encargaba de que aprendiera bien las metodologías que estaban dando en informática; Valen de biología y Lora le traía muchos Cds de música clásica para que se relajara mientras estudiaba. Marc y Step tenían la obligación de reportarle todo lo que sucedía en el ámbito deportivo y Mariana se preocupaba de que no hubiera mucha gente dentro de la habitación para no molestarle. La chica había demostrado que convenía no enfadarla. En resumen, trasladaron las clases del instituto al hospital. Y Salva que pensaba que podría desconectar un poco…

Paolo se acercaba a verle de vez en cuando y era muy bien recibido por todos. Michaelo, por su parte, se sentía bastante mal por lo que había sucedido, por eso iba todos los días a visitarle aunque fuera por poco tiempo. Todos pensaron que sería buena idea que se uniera al grupo. Después de todo, había ayudado mucho. El chico, cómo agradecimiento, les anunció que Gianluca y Raffaelo habían sido juzgados y sentenciados culpables: pasarían el resto de sus días como adolescentes en un correccional para menores. Cuando cumplieran la mayoría de edad ya se vería lo que se haría con ellos. Todos reaccionaron seriamente ante la noticia. Se sentían aliviados pero para nada felices, quizás porque en el fondo les daban lástima y pena.

+.-o-.+

lunes, 9 de septiembre de 2013

"3 países, 9 vidas" <> CAPÍTULO 17


Oscuridad. Nada más que oscuridad. No veía nada pero estaba tranquilo. Salva sabía que despertaría pronto: lo notaba. Sentía la presencia de todos los que le habían visitado. Entre la oscuridad recordaba los rostros llorosos y preocupados de sus amigos: Joe, Momo, Step, Marc, Carl, Lora, Valen, Mariana... Eli. A ella la recordaba mejor que a nadie. Le dolió verla así de triste y preocupada por culpa de él. Pero ahora que todo había terminado se creía capaz de protegerla y amarla siempre. Volvió a ver su rostro, pero esta vez estaba sonriendo, sus ojos azules enmarcados por su pelo rubio, sus mejillas teñidas de un tímido rojo...

-Eli... -pensó adormecido, esforzándose en abrir los ojos. Quería verla-. Eli... -consiguió susurrar esta vez, sus ojos entreabriéndose.

Percibió un rápido movimiento a su derecha. Giro lentamente la cabeza para ver vagamente, entre sus párpados semi-cerrados, una cabellera rubia levantándose. Eli... Estaba allí. Con él, tomándole de la mano. Estaba esperándole.

-Eli... -repitió más alto.

Escuchaba cómo lo llamaba, entre lágrimas de alegría, pero la escuchaba muy lejana, como si tuviera los oídos taponados. Sintió las cálidas manos de su amada en sus mejillas, calentándolas. Pronto apareció en su campo de visión el rostro enrojecido de su madre, llamándolo también. Todo lo que pasó a continuación pasó muy rápido: llegaron unos cuantos médicos con una enfermera para revisarle, fue despejándose poco a poco, hasta que por fin pudo responder más o menos a las preguntas triviales que le planteaban los médicos, fue abrazado y besado por todos sus amigos y padres; Joe y Momo fueron los últimos en llegar y su amigo lo primero que hizo fue darle una reprimenda para después darle un fuerte abrazo que lo dejó sin aliento; sin embargo, Momo le colocó el pelo rebelde del flequillo, su gesto de amistad entre ellos dos, con rostro tierno y amable, después le dio un cariñoso beso en la mejilla. Los únicos que faltaban eran Marc y Step, pero supuso que habían ido a descansar y no los culpó. Sus padres le habían dicho que todos sus amigos se habían quedado toda la noche con él, esperando a que despertara.

Hasta el último momento en que sus padres se despidieron de él para ir a casa a cambiarse, Eli había estado aguardando en una de las esquinas de la habitación, sonriendo en silencio. Observó con alegría todos esos abrazos, besos y palabras amables y cariñosas con las que todos habían colmado a Salva. Se lo merecía. Claro que sí. Se cerró la puerta tras el padre de Salva y se quedaron solos. Se miraron sonrientes.

+.-o-.+

miércoles, 24 de julio de 2013

"3 países, 9 vidas" <> CAPÍTULO 16

Eran las 5 de la madrugada en el hospital central de Florencia. Varias personas descansaban en la sala de espera de urgencias. Aunque se les había dicho que se podían ir a sus casas a descansar, sólo unos pocos se fueron, entendiendo también que no se podía estar tanta gente en una sala de espera. Los que quedaban eran nuestros protagonistas, los padres del afectado, los padres de Momo y Joe, e incluso los padres de Phillip y Fabio que habían llegado nada más saber la implicación de sus hijos: los chicos también decidieron quedarse. Todos se encontraban disgregados por toda la sala, unos sentados y otros de pie. Ninguno decía nada: tampoco nadie sabía qué decir.

sábado, 23 de marzo de 2013

"3 países, 9 vidas" <> CAPÍTULO 15


Salvatore caminaba precavido por las solitarias y oscuras calles de Florencia. Intentaba orientarse lo mejor que podía debido al contrario efecto del poco alcohol que había bebido. Por eso mismo, no sentía que las dos hermanas pequeñas de Momo y Eli le estaban siguiendo. A cada poco, se paraban para mantener las distancias pero lo único que ocasionaron fue la pérdida de vista de éste.

 Por otro lado, Salva sentía que no se avecinaba nada bueno. Aquella amenaza a Eli hacía que siguiera hacia delante; haría lo que fuera por mantenerla a salvo, aunque eso significara que le pasara algo malo a él. Aunque la adrenalina por el miedo y pánico que sentía inundaba todo su cuerpo, siguió adelante con el valor que le caracterizaba.

+.-o-.+

domingo, 13 de enero de 2013

"3 países, 9 vidas" <> CAPÍTULO 14

A la mañana siguiente, Salva todavía seguía un poco confuso por lo ocurrido el día anterior con sus amigos aunque bastante más aliviado gracias a su amigo Joe que le acompañó todo el tiempo, alegrándole el día.

 Se encontraba medio adormilado, tumbado en su cama y  mirando pensativo el techo. Su habitación estaba en penumbra ya que las persianas estaban bajadas y la única luz que se percibía era la de su ordenador y su equipo de música. Sabía que faltaba poco para que sus padres se presentaran por sorpresa en su habitación: lo hacían todos los años. A veces creía posible que se presentaran todos los años en su habitación cuando comenzara la universidad o cuando comenzara a vivir solo. Con unos padres como los suyos, las posibilidades eran óptimas.

Y así fue. De repente se abrió la puerta de su habitación y entraron sus padres cargados con una bolsa, y sonriendo alegremente. Salva solamente gruñó.